No hay santo más argentino que San Cayetano. Cada año millones de fieles se congregan en diferentes puntos del país para agradecer los favores recibidos y hacer pedidos especiales al patrono del pan y del trabajo. Este 7 de agosto, aún en pandemia, lejos estamos de esas multitudinarias procesiones que supimos ver, pero los fieles podrán sentirse más cerca de su patrono.
Hoy, en la parroquia de San Cayetano, que se vuelve epicentro de la fiesta todos los años, se realizarán cinco misas con asistencia de fieles. “En esta oportunidad el protocolo sí permite el ingreso de la feligresía. Para eso se preparó la iglesia: está demarcado dónde cada uno va a poder sentarse (aforo del 50 %) y se va a colocar un sistema de audio en el exterior para que, quienes no puedan ingresar, lo mismo participen de las celebraciones”, cuenta a LA GACETA Gustavo Ferreyra, el representante legal del colegio San Cayetano.
La celebración de la eucaristía se realizará en cinco horarios: 8, 11, 16 (será la misa principal, presidida por el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez), 19 y 21. La parroquia pidió acudir 15 minutos antes del inicio de los oficios religiosos. Las celebraciones también serán transmitidas por el Facebook “San Cayetano Tucumán” (es un perfil, no una página: www.fb.com/cfic.tucuman)
“La apertura del templo se hará a las 7 de la mañana y permanecerá así hasta las 23; eso va a permitir la afluencia constante de fieles, que van a poder ingresar a saludar al santo, pero sin permanencia en el templo. Se va a hacer un recorrido para que haya circulación permanente: el ingreso se hará por el frente de la iglesia y la salida, por el costado, donde está la galería del colegio”, agrega el sacerdote.
Procesión no, caravana sí
Al igual que el año pasado, el santo patrono recorrerá en caravana diferentes puntos de la ciudad.
Saldrá a las 10 del Colegio San Cayetano y hará paradas en la parroquia Inmaculada Concepción, en los hospitales del Niño Jesús y Padilla y parroquia San Gerardo.
Luego pasará por la maternidad Nuestra Señora de las Mercedes, hogares San José, San Roque y San Benito, parroquia de La Resurrección del Señor, hospital Centro de Salud, Colegio Guillermina y retornará al Colegio San Cayetano.
Más necesidades
El año pasado la situación epidemiológica no permitió la participación de los fieles y no se colocaron parlantes para evitar amontonamientos. En esta ocasión, en que San Cayetano se volvió un faro para muchos, se permitirá más concurrencia.
“Sabemos que la pandemia ha agudizado la crisis social y económica del país. Se han incrementado las necesidades del pueblo y más de la gente pobre, entonces se da esta situación, en que la gente tiene limitaciones para poder trabajar, pero necesita; la devoción a San Cayetano es más necesaria en estos tiempos”, añade Ferreyra, que inmediatamente remarca: “no hay que descuidar el cuidado personal, para con nosotros y los seres queridos. No hay que aflojar con eso”.
Con el lema “San Cayetano: providencia, caridad y salud”, se insta a los creyentes a participar respetando las normas, evitar aglomeraciones y contacto con los demás, no tocar las imágenes del templo, ocupar los lugares señalados y, al finalizar la misa, salir de manera ordenada.
“Dios no abandona”
En un momento de tanta incertidumbre Ferreyra deja un mensaje a los devotos: “siempre, en situaciones de dificultad, las personas de fe no han perdido la esperanza; creo que es eso lo que los ha alentado y alienta a seguir adelante, a no bajar los brazos. Hay que confiar en Dios, en la divina providencia, que más allá de las situaciones de muchas pruebas que estamos viviendo, Dios nunca abandona a su pueblo y siempre está”. Y en tiempos de dificultad, San Cayetano está para dar una mano a quien lo necesita.